El asfalto ante un clima extremo.

Jesús Pablo Alonso García Seguridad Leave a Comment

El asfalto ante un clima extremo tiene un comportamiento variable según su exposición al mismo.

Existes muchas variables que pueden afectar la resistencia del asfalto ante fenómenos físicos y químicos. Sin embargo, en la creación de nuevos asfaltos se emplean nuevas fórmulas químicas que lo mejoran.

También se emplean nuevas técnicas para preparar dicho asfalto en su distribución sobre suelos y pavimentos.

El asfalto ante un clima extremo. Climatología en la región atlántica y asiática.

Resulta muy sorprendente ver como se extrema el clima en épocas que se entendían tranquilas.

Uno de estos ejemplos ocurrió cuando el huracán Harvey a su paso por Texas en Estados Unidos no parecía finalizar. En los noticiarios se divulgaron numerosas imágenes donde esta tormenta no parece finalizar y las aguas caídas lo cubrían todo.

Las épocas de huracanes en el Caribe son cíclicas y ocurren en los cambios de estación. En agosto de 2015 ocurrió lo mismo con el huracán Katrina donde el agua derribó los diques de contención inundando todo el sur de Nueva Orleans.

En 2012 fue el huracán Sandy el que protagonizó desastres similares, pero a finales de octubre. Llegó a tener tanta fuerza que desde el Caribe logró llegar hasta la ciudad de Nueva York.

Allí ocasionó grandes daños y continuó su camino hacia el norte dejando efectos visibles cerca de Canadá.

Climatología peninsular en el Mediterráneo y su costa Atlántica.

Es posible percibir una tendencia en el inicio de estas tormentas. Su denominador común está en que parecen ocurrir cada vez con mayor prontitud.

En el continente asiático sucede lo mismo con los tifones. Estos fenómenos toman fuerza en el océano, por la temperatura cálida del agua. Sin embargo, debido a su fuerza creciente, tienen capacidad y alcance para llegar hasta tierra como ocurrió con el tifón Hato en China.

El asfalto ante un clima extremo

Tormenta con agua abundante caída sobre la ciudad en verano.

Aquí en España también se sufren desde hace poco tiempo una mayor frecuencia en el paso de tormentas llegadas desde el océano Atlántico. Entran por el espacio norte o el sur y además de vientos fuertes, estas tormentas van llenas de granizo y lluvia.

No está relacionado con los otros sucesos que se mencionaban, aunque su origen es por causas parecidas.

Lo normal es que esto ocurra igual que los huracanes descritos, en el cambio de estación de verano a otoño, sobre el mes de octubre.

En la península Ibérica este fenómeno suele ser más propio de ciudades de costa como Barcelona o Mallorca.

Dichos lugares tienen grandes similitudes en su génesis con los fenómenos meteorológicos ocurridos fuera de fronteras, como la línea de costa, la masa de agua abierta del mediterráneo, y su temperatura cálida.

Así, mediante un mecanismo que es más complejo aún, sucede que una borrasca de gran extensión toca la costa comportándose como un pequeño ciclón. Al adquirir más fuerza desarrolla varios frentes de tormenta capaces de cubrir totalmente la Península Ibérica y sus alrededores.

El asfalto ante un clima extremo. Viales de asfalto en la ciudad.

Sorprende ver con cierta frecuencia imágenes en donde las carreteras de asfalto quedan cubiertas por el agua de lluvias torrenciales y granizo en pleno mes de julio sobre grandes ciudades como Madrid.

Estos aguaceros repentinos son capaces de dejar a oscuras la capital a media tarde haciendo encender sus las farolas por la escasa luz.

Un cielo gris amarillento y plomizo pasa rápidamente a ser iluminado por los relámpagos y rayos que pueden caer durante toda la tarde y noche.

Los coches que circulan por autopistas y carreteras de circunvalación, sorprendidos por este fenómeno, deben reducir su velocidad hasta los cuarenta o treinta kilómetros hora obligados por la caída repentina de granizo.

Aquel asfalto negro pasa a ser de color blanco por este granizo que no para de caer y que cubre toda la calzada.

 

El asfalto ante un clima extremo

Tormenta con agua abundante caída sobre la ciudad en verano.

Las pistas y carreteras están diseñadas con un ángulo de elevación central para que en caso de lluvia el agua corra hacia los lados. A los lados del arcén hay cunetas que con una inclinación aún mayor recogen estas aguas hasta desagües más profundos en un sistema calculado para evacuar el agua caída.

Estos cálculos están pensados para lluvias copiosas, no aguaceros ni trombas de agua.

En estos casos ante una situación repentina similar, esta gran cantidad de agua caída arrastra consigo el hielo que tapona los desagües convirtiendo parte de estas vías en pequeñas balsas de agua muy peligrosas.

El asfalto ante un clima extremo. Soluciones.

Se han contabilizado numerosos puntos en las vías públicas, enlaces, rotondas y carreteras que presentan un elevado riesgo ante una caída repentina de lluvia.

Son tareas pendientes de solucionar mediante obras de mantenimiento y mejoras de la vía pública.

En condiciones normales suelen producirse problemas e incidencias en las carreteras. Cuando simplemente llueve esta dificultad se multiplica ocasionando accidentes por falta de visibilidad.

Para solucionar esta clase de problemas en espacios anegados por la lluvia repentina se necesita de una asistencia por parte de distintos profesionales para una solución rápida.

Señalización y actuación.

En principio se cortan sus accesos mediante colocación de señales luminosas provisionales y otros señalizadores que impidan la entrada de vehículos.

Los paneles luminosos situados en el perímetro cercano informan a los conductores acerca de estas u otras incidencias, así como comunicados por otros canales.

En una segunda fase se emplean equipos de evacuación de agua mediante bombas y otros mecanismos.

El asfalto ante un clima extremo

La lluvia caída sobre la carretera supone un riesgo potencial en la conducción.

Como se ha comentado la seguridad en sí comienza con el diseño de la propia calzada. Incluso considerando que ese diseño sea adecuado es posible que no sea posible prever condiciones extremas que ocurren de manera muy ocasional.

Seguridad.

Por tanto, es deseable prever esos requisitos de seguridad que serán fundamentales en la circulación de vehículos cuando esta clase de fenómenos ambientales se produzcan.

Este diseño debe incluir la creación de un sistema subterráneo de tuberías bajo estos sistemas y complejos viarios.

Dichas vías de evacuación recogerán el agua caída desde cunetas y otros sumideros.

Una vez el diseño de estos complejos viales que incluyen túneles, puentes y rotondas de enlaces es el adecuado, se debe prestar atención al asfalto.

El asfalto que lo pavimenta debe cumplir unos requisitos concretos que permitan a la carretera soportar, entre otras adversidades, las enormes dilataciones que se producen tanto por frío o calor.

Siguiendo los ejemplos anteriores encontramos un pavimento situado a una temperatura ambiental superior a cuarenta grados en verano. Este firme puede pasar a valores negativos en cuestión de unos instantes a causa de la caída de granizo que lo congela todo.

Según la duración de esta perturbación climática es muy posible que en poco tiempo se recuperen los valores de origen por la acción del sol.

Esta fatiga térmica se soporta mediante una preparación adecuada en la calidad de la mezcla de dicho asfalto, así como por su colocación y compactado cuando es construida la vía de circulación.

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