El futuro de la movilidad (I)

Jesús Pablo Alonso movilidad 0 Comments

El sector del transporte es el segundo en consumo a nivel global.

Dicho sector además sigue creciendo cada vez más de manera que la demanda de transporte camina a la par con el de la urbanización de nuevas poblaciones y expansión de las que ya existen.

Asociado a este crecimiento lo hacen también las emisiones de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y que representan una cuarta parte del total.

Para evitar sus efectos negativos asociados se han puesto en marcha diferentes programas.

Dichos programas están sujetos a las diferentes agendas medioambientales de distintos países. Esas agendas se vinculan por lo general con otras directrices globales que se acuerdan en reuniones anuales como en las cumbres del clima entre otras.

La representación de los distintos países camina sujeta a su nivel de industrialización y desarrollo tecnológico que además se engloba por otros países vecinos.

Movilidad caminando en espacios verdes dentro de la ciudad.

En Europa destacan por regiones cinco programas:

En la región de Europa Noroccidental se llama «E=0«, en la región de Europa central «Rumobil«, «Ener´pat» es el nombre que recibe en la región del sudoeste de Europa, «Share-North» en la del mar del Norte, y «Movilitas» en la del Mediterráneo.

Los cinco programas tienen el mismo objetivo: una movilidad accesible a todas las personas más rápida y eficaz con cero emisiones.

Por una parte, se trata de difundir distintas aplicaciones informativas a nivel informático y telefonía móvil dirigidas al usuario para que tenga un conocimiento amplio y detallado de las opciones disponibles en el transporte público.

De ese modo se pone a disposición del usuario un conjunto de movilidad más sostenible con mejor información sobre su disponibilidad que se refiere al ferrocarril, autobús, tranvía, metro, y ferry entre otros.

Mediante esta difusión se produce un aumento de pasajeros al destacar las ventajas que permite el uso del transporte público frente al privado.

Algunas de estas ventajas son el ahorro en carburante, el ahorro en tiempo para llegar a zonas céntricas, la ventaja de no tener que aparcar el vehículo, y el menor coste medioambiental en términos de consumo energético e impacto sobre el medio.

Otras iniciativas se han encaminado a la difusión del transporte privado compartido para aprovechar los recursos de que ya se disponen. El objetivo de las mismas es la de optimizar cada trayecto en coche con un uso completo de sus plazas disponibles.

Las consecuencias a nivel ambiental son claras porque supone una disminución en las emisiones de ese CO2 en muchísimas toneladas anuales.

Transporte público por ferrocarril.

Después de la aplicación de dichos programas se ha producido una reducción en la compra de nuevos vehículos y en el consumo de carburantes lo cual afectó directamente a la industria de automoción.

Por otra parte, lo que sí aumentó fue la venta de vehículos en el mercado de ocasión.

Actualmente existen al menos dos vehículos por unidad familiar. En unos casos sólo hay uno y en otros tres o incluso más.

A nivel ambiental esto llega a multiplicar hasta por tres el impacto que dicha movilidad tenía hace dos décadas.

En aquellas regiones que lograron aplicar estos programas descritos se consiguió, además de la reducción en emisiones de contaminantes, un mayor espacio disponible en las calles.

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Parte II del artículo:

El futuro de la movilidad (II)

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