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Gestión de aguas urbanas.

Jesús Pablo Alonso García Medio Ambiente Leave a Comment

Gestión de aguas urbanas.

La gestión de aguas urbanas es una tarea de vital importancia para la supervivencia de las sociedades modernas.

El agua es un compuesto químico formado a base de hidrógeno y oxígeno sobre el que se basa toda la vida existente en el planeta Tierra.

La gestión del agua ha sido fundamental para la supervivencia de todas las personas. Encontrar una fuente de agua cercana ha sido siempre una de las prioridades de la humanidad.

Importancia histórica de la gestión de aguas urbanas.

Al principio su utilidad más inmediata fue la de poder ser bebida. Después fue importante para desarrollar el resto de tareas precisas según se fue evolucionando.

Su uso en la preparación de comidas ocupaba una parte importante al igual que en la gestión ganadera. Cuando se la humanidad se hizo agrícola la gestión de este agua fue crítica para la creación de cultivos de toda clase.

Después fue poco a poco ocupando una parte muy destacada en el uso de artesanías, metalurgia y actividades industriales.

En la medida que los primeros asentamientos fueron creciendo en dimensiones y número de pobladores se hizo preciso emplear sistemas para introducir el agua hacia el interior.

Más adelante también fue necesario plantear sistemas de evacuación de aguas sucias o simplemente aguas sobrantes.

Red de alcantarillado para la recogida de aguas.

La gran mayoría de las ciudades fueron construidas cerca de cursos de agua. Muchas de ellas, según fueron creciendo, se situaron a ambos lados de estos cursos de agua, de modo que estos ríos terminaron por cruzar las urbes.

Tecnologías del agua.

Pero desde allí hasta viviendas y dependencias más alejadas fue preciso ingeniar sistemas de cisternas para aproximar el líquido cerca de los puntos de consumo.

En un paso más se idearon sistemas de canalización terrestres o en altura para hacer llegar este agua hasta el interior en donde llenaban esas cisternas o fuentes de las que se avituallaba la población.

Una de las obras de ingeniería más destacadas en épocas romanas fueron los acueductos. Estas obras permitían introducir agua dentro de las ciudades. En muchos casos estas canalizaciones partían desde varios kilómetros antes para permitir un desnivel adecuado.

Así por una parte se encontraban las aguas que entraban y las que salían, y todas ellas lo hacían desde y hacia esa fuente primaria como eran los ríos.

Desde aquellas primeras épocas hasta hoy el sistema es idéntico en su planteamiento pero ha evolucionado en su distribución de red y área técnica. Con el paso de los años se han ampliado en magnitud y volumen tanto cisternas como canalizaciones.

Calle asfaltada con sistema de evacuación de agua y alcantarillado.

Cuando comenzaron a desarrollarse las primeras ciudades se fueron introduciendo los primeros sistemas de canalización. Primero estos sistemas eran superficiales para pasar a ser subterráneos. Con el paso del tiempo se ideo un sistema de entradas y salidas de agua separado y subterráneo que fue creciendo en la medida que lo hacían estas ciudades.

Con la construcción de nuevas calles se fueron desarrollando nuevos puntos de suministro de agua potable para viviendas.

Sistemas de alcantarillado.

Las nuevas canalizaciones circulaban paralelas a las nuevas calles y carreteras asfaltadas que se construían. Bajo las mismas discurrieron los sistemas de alcantarillado y desagüe.

Estos sistemas fueron cada vez más grandes además para poder contener el caudal de aguas sobrantes caídas por las lluvias.

La gestión del agua potable ocupa un lugar muy relevante pero también lo es la depuración de estas aguas cuando ya se han usado.

La gestión de aguas contaminadas tiene dos vertientes.

Por una parte se tratan de procesar aguas que ya se han usado y proceden del entorno doméstico, y por otro lado están las aguas procedentes de instalaciones industriales.

Salida de colector urbano en tramo inferior de un río.

En estos entornos industriales, previamente a la evacuación de las aguas usadas, se dispone de un sistema de depuración y contención especial de manera que el agua que se vierte ya está prácticamente tratada.

Pero no todas las aguas se consumen necesariamente. Ocurre que según la época del año y situación geográfica, las ciudades están expuestas a factores meteorológicos.

De ese modo hay estaciones más propicias a la caída de lluvias. Dichas aguas recorren las calles arrastrando todo a su paso.

Pero tienen una gran utilidad medioambiental limpiando tejados, aceras y viales de modo que terminan discurriendo, según el desnivel, hasta la red de alcantarillado.

Sistemas de depuración de aguas urbanas.

Cuando estas aguas son de un gran volumen por lluvias continuadas o tormentas son recogidas en grandes estanques periféricos.

Estos estanques funcionan como sistemas de contención en la gestión de aguas urbanas para evitar inundaciones en tramos inferiores del espacio urbano.

Finalmente todas esas aguas recogidas en las dos modalidades deben ser procesadas para su limpieza mediante un sistema de depuración global.

En una primera fase el agua es depositada en unas primeras piscinas y estanques en donde se realiza una deposición de materiales en suspensión y otros objetos.

En una segunda fase este agua es tratada con productos químicos y biológicos para descomponer su contaminación.

El agua va pasando de una piscina a otra hasta que finalmente se vierte a los ríos en los tramos más alejados a poblaciones mediante grandes canalizaciones y colectores.

Gestión de aguas urbanas (Parte 2) | Asfalto Madrid

Estanque con agua contaminada para su tratamiento.

Este agua tratada elimina el resto de contaminantes parciales en los ríos donde termina limpiándose de modo natural antes de llegar al mar.

Al comienzo, en el nacimiento de las primeras ciudades, no se hacía de esta manera y las aguas contaminadas se vertían directamente a los ríos.

Allí el agua se iba limpiando poco a poco mediante deposición de sustancias más pesadas, arrastre y captura de contaminante en las orillas, y también por disolución.

Sin embargo debido al aumento de poblaciones y desarrollo tecnológico e industrial, también lo fueron haciendo los contaminantes.

De esta manera se ponían en riesgo los puntos de suministro de agua de otras ciudades que estaban más abajo. Además se ponía en peligro la vegetación de riberas y su fauna de manera notable.

En la actualidad estos sistemas de depuración aumentan cada día en eficacia garantizando un agua más respetuosa con el medioambiente.

 

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