La gestión de riesgos.

Jesús Pablo Alonso García Medio Ambiente Leave a Comment

La gestión de riesgos como definición.

La gestión de riesgos es el procedimiento que articula la manera en que se debe enfrentar un riesgo. En un primer lugar definiéndolo y en segundo lugar teniendo previsto el marco en el que este se puede producir.

La RAE (Real Academia de la lengua) define riesgo como la «Función de la probabilidad de ocurrencia de un suceso y de la cuantía del daño que puede provocar».

La definición de riesgo por Wikipedia parte diciendo que es una medida de la magnitud de los daños frente a una situación peligrosa. También se dice que «el riesgo se mide asumiendo una determinada vulnerabilidad frente a cada tipo de peligro«. Y además añade que «si bien no siempre se hace, debe distinguirse adecuadamente entre peligrosidad y, vulnerable y riesgo».

Así se puede observar que aunque son términos parecidos hay entre ellos muchas diferencias según a quién o qué afecte.

La gestión de riesgos en la seguridad vial.

En lo concerniente a seguridad vial, seguridad ciudadana y protección individual se atienden y afrontan los riesgos naturales o riesgos artificiales que pueden afectar a la seguridad de la población y el territorio en general.

Para este propósito se cuenta con los cuerpos de seguridad como son Policía, Guardia civil, Bomberos, UME, y Protección civil.

También están dentro de este grupo la seguridad privada y auxiliares en general. Puede formar parte de este grupo de manera puntual cualquier ciudadano y voluntario que participe en dichas tareas con la habilitación y permiso de los demás cuerpos.

Riesgo de lluvias, tormentas e inundaciones.

Estos cuerpos atienden todo tipo de situaciones de riesgo y emergencia de manera preventiva y proactiva. Cuando se producen esos riesgos de manera inesperada se ponen en marcha todos estos mecanismos se seguridad para restituir la situación a su punto original.

Incendios y altas temperaturas.

El riesgo por incendios forestales es uno de los que más impacto causan sobre todo en estaciones veraniegas.

Los incendios además de por su poder destructivo casi permanente sobre todo lo que alcanza, son una amenaza que causa daños de manera muy rápida creando grandes destrozos en muy poco tiempo.

Por esa razón son muy útiles y necesarios los trabajos previos de prevención. Y en caso de producirse ese riesgo se deben poner en funcionamiento planes y protocolos de rápida actuación.

La gestión de riesgos meteorológicos.

Existen también los riesgos meteorológicos en donde se tipifican hasta ocho tipos distintos.

Aquí están incluidos los riesgos por altas temperaturas.

Cuando se producen olas de calor y riesgo extremo por altas temperaturas la herramienta principal es la de avisar con antelación a la población para que se proteja. Y en caso de producirse daños atender a las personas afectadas.

Los riesgos costeros.

Los riesgos costeros se centran en el oleaje producido por vientos fuertes. Proteger espacios de baño y paseos marítimos son algunas de las actuaciones más visibles en materia de prevención.

Cuerpos de seguridad y medidas de protección.

El frío intenso es el riesgo contrario al del calor. Aquí se atiende de manera preventiva a la población mediante avisos. El frío extremo puede producir la muerte de personas que viven en la calle.

De manera preventiva además se debe actuar sobre viales mediante el uso de sal para evitar heladas las cuales suponen un riesgo sobre los vehículos que circulan. También en aceras y pasos peatonales se echa sal para evitar caídas.

Las lluvias, nevadas y vientos.

Las lluvias intensas son otro riesgo frecuente que produce numerosos accidentes por inundaciones y falta de visibilidad.

También existen otros riesgos naturales que pueden afectar a la población.

Las nevadas al igual que el frío intenso son una amenaza que afecta a toda clase de espacios y vías de comunicación. Las tormentas y rayos son otro riesgo que se produce con frecuencia en una climatología adversa.

Por último los vientos fuertes producen numerosos daños sobre tejados, antenas, cornisas, caídas de árboles así como accidentes en carretera.

La gestión de riesgos geológicos.

También existen riesgos geológicos dentro de los cuales se destacan los concernientes a aludes por hielo y nieve, los ocasionados por los movimientos de tierra tales como son desprendimientos, avalanchas de rocas así como hundimientos diversos del terreno.

Además de los anteriores se consideran riesgos naturales de tipo geológico los terremotos que se producen en el territorio, los maremotos producidos en mares y océanos así como su afectación a zonas de costa mediante olas gigantes y tsunamis.

También los volcanes crean daños ocasionales mediante coladas de lava, caída de cenizas, flujos piroclásticos, y emanaciones gaseosas.

La gestión de riesgos hidrológicos.

Por último se consideran tres riesgos naturales de tipo hidrológico.

El primero tiene que ver con las inundaciones. Estas pueden deberse a la caída de precipitaciones abundantes de manera continuada, temporales de lluvia, fenómenos de tormenta y lluvias destructivos, tifones en zonas de costa y tornados así como tormentas de gran tamaño.

Riesgo de aludes, heladas y nevadas.

En el grupo de riesgo hidrológico están incluidas las sequías cuyos daños también afectan al medioambiente y las personas.

Y por último las presas también están en este grupo cuya acumulación de agua supone un riesgo potencial por su posible rotura, para personas, poblaciones y terrenos que están en espacios en una topografía inferior.

Meteorología espacial.

Hay un grupo de riesgo natural llamativo que se denomina meteorología espacial.

En este grupo se describen todos aquellos riesgos que se derivan de la actividad solar y su influencia sobre dispositivos electrónicos en La Tierra.

La emisión de partículas eléctricas desde nuestra estrella el Sol es apantallada por el campo magnético terrestre. No obstante en períodos de alta actividad estas partículas pueden atravesar este campo de protección y dañar equipos electrónicos de satélites entre otros.

La gestión de riesgos tecnológicos.

Además de los riesgos naturales existen otros cuatro denominados tecnológicos.

El primero es el riesgo nuclear el cual está centrado en las plantas nucleares en funcionamiento o proceso de desmantelamiento.

El segundo es el riesgo radiológico que se relaciona con aquellos dispositivos de medida en laboratorios, equipos de investigación médica para tratamiento de pacientes y las plantas de procesado de combustibles nucleares para centrales.

El tercero y cuarto son los riesgos químicos y de transporte de mercancías peligrosas.

El riesgo químico está sujeto a las plantas industriales y químicas en donde se procesan estas sustancias o bien se almacenan.

En cuanto al transporte se consideran peligrosas las sustancias combustibles por su riesgo de inflamación y explosión, sustancias explosivas y todas aquellas que suponen un riesgo potencial e impacto negativo para el medio ambiente y las personas.

Riesgo de tormentas, rayos e inundaciones.

Todos estos riesgos amenazan la vida de las personas y pueden afectar a infraestructuras como son carreteras y otras vías de comunicación. También supone un riesgo para poblaciones e inmuebles de todo tipo así como espacios agrícolas y medio ambiente en general.

Por esa razón como se señalaba al comienzo existen planes y protocolos de actuación para afrontar dichos riesgos.

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