Nuevas metas y nuevos desafíos.

Jesús Pablo Alonso Actualidad Leave a Comment

Cada vez que se cumple una nueva etapa de manera inevitable se realiza un balance.

Esta recopilación de información, datos, y resultados se ordenan para llegar a una conclusión acerca del rumbo que se estaba llevando.

Si se acerca a la previsión que se había fijado al comienzo el resultado se considerará bueno y por tanto los objetivos acertados.

Al contrario, si la desviación ha sido notable en relación a las metas que se habían marcado será necesario re-evaluar todo de nuevo para averiguar por qué no se logró.

En la gestión de proyectos y desarrollo de tareas esta evaluación debe ser constante.

El proyecto puede ser de cualquier tipo. Se puede tratar de un proyecto de ventas, un programa comercial, un plan de expansión, un plan de ingeniería y obras, la construcción de un programa educativo, un producto financiero, o bien la edificación de un puente o un gran centro comercial.

El denominador común en todos estos proyectos es “la venta”. Todos compramos y vendemos; se trata de un intercambio.

La manera en la que se articula dicho intercambio tiene varios componentes, mecanismos y procesos. Los mismos pueden ser materiales o humanos.

Nuevos retos y nuevas metas 2020.

Se comercializan mercancías, bienes, productos y servicios de toda clase. Ante la gran variedad que existe se produce de manera inevitable la competitividad.

La competencia obliga a mejorar todos esos productos y servicios, a que sean más eficaces, más económicos en su producción, más duraderos y sobre todo que satisfaga de manera más completa al cliente.

El mercado actual es uno de tipo global. Las economías de todo el mundo convergen en un torbellino en donde la información más completa y predicción más acertada determinará el éxito de la empresa.

No en vano existen departamentos altamente especializados en capturar, interpretar y ordenar esta información necesaria para articular nuevos métodos de venta, acceder a nuevos mercados y elaborar nuevos productos.

Esta tarea está, sin embargo, al alcance de cualquier persona, pequeño grupo y empresa con una mínima organización.

Se trata de lo que se explicaba al comienzo. Se trata de marcar unos objetivos para lograr unas metas mediante un plan que propicie el resultado esperado.

Se precisa sobre todo de una visión elevada y global, un método y planificación acertado, perseverancia y constancia en la consecución de los objetivos marcados, y también un proceso de evaluación continuo que permita recalcular y corregir el rumbo de esta empresa.

Nuevos retos y nuevas metas 2020.

En este nuevo año 2020 que comienza las expectativas son muy altas. Además, se señala un cambio de década y por tanto se apunta a metas aún más elevadas.

El éxito futuro y prosperidad dependen en una gran medida de la manera en que se afronten los nuevos retos de nuestra empresa. También depende de la preparación y formación, y depende de la comunicación propia.

Y sobre todo será determinante la inquietud, las ganas y ambición de conseguir esas metas fijadas.

 

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