La pavimentación en bases lunares del futuro.

La pavimentación en bases lunares del futuro podría ser una realidad en la medida que avancen los programas espaciales relacionados.

La Luna ha sido desde siempre el objeto celeste que más cerca hemos tenido de nuestro planeta Tierra. Vemos la Luna todos los meses del año en sus diferentes fases.

Está ahí en el cielo como si no fuera mucha la distancia, pero hay muchos miles de kilómetros que la separan.

Sin embargo, siempre ha despertado el interés de las personas ya no sólo como objeto celeste romántico sino además como una posible fuente de recursos materiales.

La pavimentación en bases lunares del futuro. Territorios, reparto y conflicto.

En el presente se está viviendo una etapa convulsa en cuanto a la ordenación de recursos terrestres.

Por un lado, están los límites geográficos que desde el comienzo de las civilizaciones han representado una constante fuente de conflicto y fricción.

Definir de quién es cada territorio mientras no está claro el límite de las fronteras culturales y sociológicas es algo que la humanidad trata de aclarar aún hoy día.

En esa medida se generan conflictos bélicos, confrontaciones tribales, y enfrentamientos comerciales.

Se podría hablar del tema en una larga charla sobre evolución histórica y humana, un tema que lejos de acabar incrementa la complejidad del asunto según avanzan las décadas.

Posiciones actuales de gestión de territorios.

De esta manera, para centrarse en el período actual, la gestión de recursos materiales terrestres se centra en aquellos situados en la soberanía propia de cada nación.

Por otra parte, también como fuente constante de conflicto, se sitúan aquellos territorios y recursos materiales que se encuentran fuera de dichos Estados.

Imagen de la Luna en fase llena.

Sin embargo, el conflicto está englobado por la influencia de los mismos por complejos mecanismos relacionados con la geo estrategia y rutas comerciales.

En la actualidad es muy visible el problema que generan la creación de nuevos territorios en aguas de poca profundidad.

De esta manera se ha podido ver cómo algunos países han incorporado tierra a estos espacios para crear nuevas islas.

De ese modo, esos territorios y sus aguas circundantes, así como los espacios de rutas comerciales entre esos países y esas nuevas islas, se han convertido en un conflicto activo que afecta a países y bloques comerciales los cuáles no reconocen como legítimos aquellos territorios y por tanto dicha soberanía.

Ocurre este problema en muchísimas otras islas que, por períodos de conflicto y guerra anteriores, sigue sin estar claro a quién pertenecen en realidad.

Sucede en miles de islas en todo el mundo desde áreas asiáticas como del mar Mediterráneo.

Y lo mismo ocurre con varios territorios mucho más pequeños tales como espacios coloniales, peñones e islotes que por episodios bélicos del pasado figuran como propios de algunos países actuales y que aún hoy día se siguen disputando.

Gestión de recursos terrestres.

De este modo, sin estar claro el asunto de la territorialidad en espacios terrestres, se suma a este dilema la gestión de espacios fuera de la Tierra.

En la Tierra no está claro del todo hasta qué punto es legítimo el aprovechar recursos situados en los océanos. Se trata de espacios submarinos en donde hay abundantes recursos minerales.

En estos lugares hay petróleo, manganeso y otros productos químicos de interés para la industria. Se sitúan la inmensa mayoría en las denominadas aguas internacionales.

Existe un convenio internacional al que se acogen prácticamente todos los países en una ley de costas propia. En dicha ley se establece una soberanía propia del mar hasta un cierto número de millas desde tierra firme.

Está relacionado este dato con la posibilidad realista de poder vigilar y defender dichos espacios.

De hecho, el aprovechamiento de los recursos fuera de fronteras está supeditado al poderío comercial y militar de algunas superpotencias las cuales disponen de los medios suficientes para realizarlo.

La pavimentación en bases lunares del futuro. Territorios fuera del planeta Tierra.

Planteado pues cómo funciona el sistema terrestre ahora se suma a la ecuación el problema del reparto y aprovechamiento fuera de la tierra.

El caso más cercano afecta a los territorios de la Luna, y el siguiente aquellos territorios del planeta Marte.

La pavimentación en bases lunares del futuro
Infografía que simula división de sectores sobre la superficie de lunar.


Son enormes las inversiones realizadas en exploración espacial cuyo objetivo han sido, por proximidad, nuestro satélite y el segundo planeta más viable para desarrollar vida terrestre, Marte.

Llegar a la Luna se convirtió en los años sesenta todo un hito en el desarrollo tecnológico y aeroespacial.

Fue el comienzo del desarrollo de misiones para estudiar, mediante sondas espaciales, otros lugares del Sistema Solar alejados por miles de millones de kilómetros.

Estas misiones en su mayoría cumplían sus objetivos tras tres o cinco años debido a las enormes distancias.

Por esa razón, se han realizado la mayoría de misiones más cerca. El primer objetivo ha sido la Luna y el segundo, como se comentaba antes, el planeta Marte.

De esta manera se vuelven a plantear los mismos interrogantes acerca de la legitimidad sobre el aprovechamiento de recursos de estos nuevos lugares.

Gestión de territorios lunares.

El planeta Marte ha sido el destino de una gran mayoría de sondas espaciales e ingenios robotizados para su exploración.

La primera finalidad es científica sin dejar de lado el emplazamiento de futuras colonias de origen terrestre.

Debido tal vez a ello y lo avanzado que están estos proyectos, la Luna ha tomado en los últimos meses un protagonismo creciente.

Se percibe nuestro satélite como un punto de partida viable para el lanzamiento de futuras misiones hacia dicho planeta.

Actualmente existen cuatro potencias económicas con capacidad suficiente para plantear misiones de tal envergadura.

Se trata de Estados Unidos, China, Rusia y la Unión Europea (entendida como un consorcio de varios países participantes) Hay otras agencias con cierta capacidad operativa espacial como Canadá, Australia y Japón, pero no suficiente para acometer esta clase de proyectos en solitario.

De hecho, tal vez las primeras potencias mencionadas no sean capaces y deban aunar esfuerzos para el logro de esta clase de misiones.

Este tema ha reavivando la polémica de asuntos terrestres en materia de reparto de recursos materiales que ya estaba presente.

De este modo está siendo necesario ampliar desde un punto de vista jurídico la incorporación de territorios lunares y marcianos a la soberanía propia de los Estados terrestres.

Es preciso legitimar el alcance en el uso de estos nuevos espacios, su delimitación y defensa, así como el aprovechamiento de los recursos allí situados.

La pavimentación en bases lunares del futuro.

Cuando todos los asuntos antes planteados tengan una solución definida y establecida será posible la creación de bases en la Luna para investigación y aprovechamiento de recursos.

En la Luna existen materiales que pueden ser de interés terrestre, así como para su empleo allí mismo.

La pavimentación en bases lunares del futuro
Infografía que simula pavimentación sobre la superficie de la Luna.

Crear áreas logísticas para la supervivencia de las personas que allí vivirán es un desafío al alcance al menos desde un punto de vista teórico.

Se han diseñado numerosos modelos de pequeñas ciudades de manera que se podrían construir edificios adaptados a cada lugar.

En algunos de los diseños creados por arquitectos para este fin se pueden ver cómo algunos de estos edificios se adaptan a cráteres lunares de una manera muy artística y a la vez viable.

La creación de estos nuevos emplazamientos parte por llevar hasta allí maquinaria y recursos terrestres necesarios.

Los dos primeros ingredientes necesarios son algo que no hay allí, el aire y el agua.

Después, además de alimentos, desde un punto de vista de ingeniería sería preciso el envío de químicos y materiales que permitieran construir estas nuevas edificaciones.

Es un desafío a todos los niveles esta clase de proyectos que parten de un modelo sencillo y viable para después implementar un sistema auto gestionado creciente.

Se trata de lograr la mayor autonomía posible en el nuevo lugar empleando los materiales y recursos allí encontrados.

La pavimentación en bases lunares del futuro. Ingeniería y construcción.

Las rocas lunares y materiales allí presentes son en su mayoría basaltos cuya composición es feldespato plagioclasa.

Con sólo una composición de plagioclasa se encuentran las denominadas rocas de «anortosita«. Se trata de materiales situados en los denominados océanos de magma.

En los espacios rocosos que conforman las montañas lunares se pueden encontrar otras rocas como «troctolitas» y noritas que contienen olivino y plagioclasa o piroxeno. Estos minerales de tipo silicato contienen manganeso y hierro.

A todas estas rocas también se las define como «regolitos» para referirse a ellas como propias de la Luna, aunque son de composición similar a muchísimas presentes en la Tierra.

En sus cráteres es posible encontrar rocas de asteroides y meteoros cuya composición puede ser muy diferente a la vez exótica.

Se podrían emplear muchas de estas sustancias para pavimentar pistas, aislar y proteger los techos de edificios de estas futuras bases mediante el asfaltado lunar.

Minería e ingeniería.

En un primer estadio sería preciso extraer estos materiales para a continuación llevar a una planta de procesado.

La pavimentación en bases lunares del futuro
Infografía que simula pavimentación sobre la superficie de la Luna.

Combinar estos materiales con otros traídos de la tierra permitirían crear áreas planas para lanzamiento de aeronaves. También se podrían crear pistas para el desplazamiento de vehículos de tracción, así como su aparcamiento en espacios contiguos.

En la actualidad, más que ficción, esta posibilidad que se plantea requiere de un desarrollo técnico real proporcional a su dificultad pero que es viable al menos desde un punto de vista teórico y técnico.

Igual que en la antigüedad se crearon cementos capaces de fraguar bajo el agua en la creación muros portuarios y cursos fluviales, tal vez se halle una solución a las dificultades que pudieran plantearse hoy.

Mediante la investigación y la tecnología se pueden hallar soluciones a la pavimentación en espacios sin oxígeno y ausencia de agua así como con una gravedad mucho menor.

También es posible que mediante esos estudios se puedan realizar edificaciones de una manera como antes ni siquiera se había planteado.

No hay límites en este sentido a la imaginación para plantear de un modo físico soluciones a problemas técnicos, tecnológicos e ingeniería actuales.

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