La Sala de Motores de Pacífico. Antigua Central Eléctrica.

Jesús Pablo Alonso García movilidad Leave a Comment

La Sala de Motores de Pacífico.

La Sala de Motores de Pacífico también era llamada «Antigua Central Eléctrica de Pacífico«. Hoy es «Bien de Interés Cultural» (BIC) y Patrimonio histórico de España.

En la actualidad es un museo de Metro de Madrid en cuyo interior se hallan los motores originales. Se trata de tres motores diésel de gran tamaño. Son como los empleados en grandes buques y servían de apoyo al suministro eléctrico de la red de metro.

La Sala de Motores de Pacífico. Museo

Este museo se encuentra en la actualidad en la calle Valderribas, 49 (esquina c/Sánchez Barcaiztegui). Se puede llegar desde la estación de metro de Pacífico y la de Conde de Casal.

Según el «Decreto 28/2013, de 11 de abril, del Consejo de Gobierno, se declara Bien de Interés Cultural, la Antigua Central Eléctrica de Pacífico, en Madrid, en la categoría de Monumento». También se recoge dicha información en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid: 142-149. 15 de abril de 2013.

En la actualidad el Órgano responsable es la Consejería de Transportes, Movilidad e Infraestructuras, y lo gestiona la Empresa Pública de Metro de Madrid, S.A.

La Nave de Motores tiene un uso principal didáctico y cultural, como «centro de interpretación del Metro de Madrid» para explicar aquellas instalaciones convertidas en museo así como otros espacios.

La Antigua Central Eléctrica de Pacífico o sala de motores de Pacífico se puede visitar hoy día de manera que cuando se entra es como retroceder en el tiempo casi un siglo.

Olor a motores.

Lo primero que llama nuestra atención al entrar en este espacio tan grande es el olor de los motores.

Un olor penetrante a grasa, aceite y combustible emana del conjunto metálico.

La sala de motores de Pacífico.

Sala de motores de la «Antigua Central Eléctrica de Pacífico»

Es algo normal en cualquier motor y por tanto estos tres motores gigantes de barco que llenan todo el edificio lo impregnan todo con su olor.

Sobre las paredes hay algunos conjuntos de herramientas que allí se usaban para manipular los motores. También se conservan numerosos objetos de colección relacionados con el servicio diario. Se trata de paneles, carteles, indicadores y herramientas especiales.

Todo el espacio se conserva todo en su estado original. Sin embargo se ha acondicionado como museo para que los visitantes encuentren más cómoda y segura su visita. En la actualidad estos motores no están en funcionamiento y por tanto nada suena y nada se mueve.

El sonido en la sala.

Hay un gran silencio en el edificio algo distinto a la época en que funcionaba. El sonido de aquellos ejes gigantescos girando a gran velocidad y alimentados por el combustible diésel, debían producir un gran estruendo en su interior.

La visita de los pasillos subterráneos que recorren todo el inmueble bajo los motores sólo se puede realizar en ocasiones especiales mediante guía.

Lo mismo ocurre con la sección elevada al fondo en donde estaba el centro de control de suministro eléctrico. Sin embargo desde abajo es posible ver los numerosos paneles de control.

Por último en el exterior del edificio hay un extenso jardín que se puede recorrer para pasear. Allí se encontraban algunas torres de refrigeración, los depósitos de combustible enterrados así como otras edificaciones anexas.

Algunas son visibles en la actualidad y sirven como oficinas de Metro de Madrid para diferentes gestiones.

Historia, origen y función de la Sala de Motores.

Metro.

El origen de la Sala de Motores de Pacífico se debe a la necesidad de suministro eléctrico para la red de Metro en Madrid en una ciudad que estaba creciendo a gran velocidad.

En mayo de 1914 se consigue sacar adelante la propuesta de crear un tren metropolitano para la ciudad y en septiembre de 1916, el Ministerio de Fomento aprueba el proyecto del Ferrocarril Central Metropolitano.

Las obras de ejecución se inician en julio de 1917 y el 17 de octubre de 1919 se inaugura la primera línea de Metro en Madrid por la Compañía Metropolitana Alfonso XIII. Lo hace con un primer tramo comprendido entre Puerta del Sol y Cuatro Caminos, abriéndose al público ese 31 de octubre.

Metro comenzó a crecer con rapidez extendiéndose a otros barrios de la ciudad creándose así las líneas 1, 2 y 3.

Suministro eléctrico: transformación y producción.

Al comienzo había tres compañías que proporcionaban la energía: “Hidroeléctrica Santillana”, “Unión Eléctrica Madrileña” e “Hidroeléctrica Española”.

Desde 1918 se contrató el suministro de energía eléctrica para el funcionamiento de la futura red de ferrocarril subterráneo a la Unión Eléctrica Madrileña.

La sala de motores de Pacífico.

Sala de motores de la «Antigua Central Eléctrica de Pacífico»

Para este propósito se destinó un grupo de vapor de 1.000 HP de potencia en su Central Norte, que se situaba en el punto medio de la línea. Además se disponía de los saltos de Bolarque y del Canal de Isabel II.

Entre Cuatro Caminos y Sol había una batería de acumuladores que podía mantener el funcionamiento de toda la red durante una hora, si se producía un corte de suministro.

Pero esto no era garantía para el suministro eléctrico debido a que al menos el 75% de la energía era de origen hidráulico y dependía del nivel de los embalses.

Desde comienzo Metro ya tenía restricciones de suministro eléctrico lo que limitaba la ampliación de la red y el número de trenes. Por esa razón desde el principio se planteó la idea de conseguir un autoabastecimiento de energía.

Era necesaria una central que por una parte transformase los 15.000 V (voltios) que suministraba la compañía de electricidad en corriente continua a 600 V que empleaban los trenes. Por otra esta central debía generar energía eléctrica a partir de combustible en caso de fallo de suministro.

Edificio de sala de motores y edificio de subestación.

Fue así como se comienza la construcción la Central Eléctrica de Pacífico, también llamada Térmica o Fábrica de Electricidad en 1922 en unos terrenos del barrio de Pacífico propiedad de la Compañía.

La construcción se finalizó el 20 de marzo de 1923 y en verano de este mismo año ya prestó servicio uno de los motores Diésel.

En noviembre funcionaron las tres máquinas  a pleno rendimiento convirtiéndose en la central generadora más potente en España.

En el edificio más grande es dónde estaban alojados los tres motores Diésel así como tres conmutatrices correspondientes a la subestación, los cuales producían electricidad si era necesario.

La sala de motores de Pacífico.

Sala de motores de la «Antigua Central Eléctrica de Pacífico»

Había un edificio menor, ahora desaparecido, donde se encontraba la subestación que contenía una batería de 300 acumuladores de la casa Tudor, tipo R, con su grupo Lancashire y 2.000 A por hora de capacidad. Así se transformaba la corriente enviada por la compañía eléctrica de 15000 V, en corriente continua a 600 V.

Motores Diésel.

Los tres motores Diésel los proporcionó la casa Sulzer Frères S.A. de Winterthur (Suiza). Llegaron en piezas para su montaje dentro del edificio teniendo estos motores una altura final de 6,5 metros.

Con una potencia de 1.475 HP, cuatro cilindros y dos tiempos, y con una frecuencia de 150 rpm. tenía cada uno la capacidad de ponerse en pleno funcionamiento en cinco minutos.

A estos motores se acoplaban los alternadores trifásicos a 1.500 V de la casa Brown Boveri con 1.110 kW, que utilizaban aceites pesados para su funcionamiento.

Se acompañaban de compresores auxiliares de aire, con botellas de arranque e insuflación, movidos por otro motor eléctrico de la casa Oerlikon de 8 HP de corriente continua y accionados por la batería de acumuladores para asegurar su funcionamiento.

Para poner en marcha los motores diésel, se contaba con tres motores eléctricos de 7,5 HP de corriente continua a 600 V, así como otros dos de 15 HP acoplados a las bombas centrífugas de baja presión. Se disponía además de otros seis motores más para otras operaciones.

También se instaló un puente-grúa que funcionaba mediante electricidad para el montaje de los motores, su mantenimiento y la reparación de piezas. Fue suministrado por Euskalduna y Oerlikon y tenía una capacidad de carga de 12.000 kg.

En el mismo espacio se instalaron tres conmutatrices hexafásicas de las casas AEG Ibérica de Electricidad y Oerlikon correspondientes a la subestación. Cada una tenía una potencia de 1.000 kW para la transformación de la corriente.

Edificio de oficinas, taller y vivienda.

De los cinco edificios que se conservan actualmente un tercero anexo a la Nave de Motores contenía otros dispositivos eléctricos más pequeños pero necesarios para el funcionamiento.

En el cuarto edificio se albergaron oficinas, un taller para reparaciones, un almacén para repuestos y el mantenimiento de motores, un laboratorio, un depósito de agua para la refrigeración de los motores Diésel con 20 m3 de capacidad, y tres depósitos más para combustible, dos de 4.000 litros y otro de 1.000 litros.

En el sótano había una serie de pasadizos de servicio que comunicaban con la estación de Pacífico. También con un cuarto excavado en la parte norte del cuerpo de oficinas.

En este cuarto había ocho bombas centrífugas de la casa Sulzer, acopladas directamente a los motores de corriente continua para el servicio de refrigeración de los motores Diésel y el movimiento de combustible en los circuitos de la central.

El espacio exterior contenía otras instalaciones anexas. En primer lugar, había cinco depósitos subterráneos circulares de hierro para combustible con una capacidad total de 575 m3.

También una serie de silenciadores además de dos depósitos de gasoil, tuberías de escape y una torre de refrigeración, ahora desaparecida, con capacidad de refrigeración de 210 m3 /h.

La sala de motores de Pacífico.

Instalaciones de la «Antigua Central Eléctrica de Pacífico» y planos.

Junto a esta torre de refrigeración había cuatro depósitos de agua abiertos para refrigerar los pistones de los motores y recibir el agua procedente de los cilindros entre otras funciones.

El quinto edificio consistía en una vivienda unifamiliar para el responsable de aquellas instalaciones.

La sala de motores como fuente de suministro.

Estas instalaciones fueron mejoradas con nuevo cableado y conexiones con las compañías suministradoras a lo largo de toda su vida útil. Su uso continuado precisaba de ampliaciones, cambios y mantenimientos constantes.

Esta instalación proporcionó electricidad cuando fue preciso. Lo hizo en momentos puntuales y también en períodos prolongados.

Hubo épocas en donde la sala de motores suministró electricidad para la ciudad de Madrid, concretamente entre 1936 y 1938 durante la Guerra Civil.

También suministró electricidad de manera continuada al resto de las subestaciones de Metro, a la ciudad de Madrid y también a las compañías eléctricas, entre 1945 y 1946 debido a las épocas de sequía.

Esta central estuvo en funcionamiento desde 1923 hasta 1972 momento en que cesó la producción de energía para el Metropolitano. Su cierre definitivo se produjo en 1987.

Patrimonio y arquitectura.

Los materiales de construcción que se emplearon en estas instalaciones consistió en ladrillo y acero. En el interior se usó azulejo con frecuencia siendo el pavimento de la nave de baldosas cerámicas para delimitar la maquinaria que había en el interior.

De esta manera se conserva en la actualidad en muy buen estado este patrimonio industrial obra del arquitecto Antonio Palacios.

Su conjunto consiste en los edificios arquitectónicos, la central eléctrica con su maquinaria y equipos originales, y los depósitos de combustible que están enterrados.

Se conserva dentro de este patrimonio las redes de transporte de fluidos, los depósitos auxiliares, los equipos de producción y transformación de energía eléctrica, así como las instalaciones complementarias de refrigeración y control.

También hay abundante material de repuesto así como las herramientas para los operarios.

Referencias.

Este artículo se ha creado partiendo de la información descrita en el Decreto 28/2013, de 11 de abril, del Consejo de Gobierno, que declara Bien de Interés Cultural, la Antigua Central Eléctrica de Pacífico, en Madrid, destacando sus detalles más relevantes.

También se ha hecho referencia a párrafos concretos y a las informaciones publicadas por el Servicio Histórico COAM (Noviembre-Diciembre 2010). «Nave de Motores de Metro de Madrid» de la Revista COIIM (49).

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