Los tipos de suelo en la pavimentación.

Jesús Pablo Alonso García Nuevas Tecnologias Leave a Comment

Los tipos de suelo en la pavimentación: aspectos generales.

Los tipos de suelo en la pavimentación se deben estudiar antes de ejecutar cualquier proyecto de ingeniería.

Será necesario estudiar con detenimiento el tipo de suelo así como sus materiales para poder aprovecharlos en el proyecto.

El terreno y el suelo forman la base sobre la que se asentará el proyecto de obra que se determine.

Cuando dicho proyecto consiste en una carretera o autopista será necesario el estudio del territorio que lo atraviesa. También habrá que considerar muchos otros aspectos que podrían influir.

Por tanto se realiza un estudio completo de la geología del lugar, la composición química de sus rocas y su topografía.

También se debe considerar el impacto ambiental y los territorios protegidos que atraviesa.

Además de los estudios geológicos y de ingeniería, es preciso considerar la climatología del lugar. La existencia de lluvias constantes, o bien lluvias que caen de manera torrencial en pocos minutos, serán aspectos de máximo interés en el diseño del proyecto.

Pavimentación de suelos de arenisca en contacto con conglomerados.

También influirá mucho si se trata de una región con nevadas y heladas constantes o bien se trata de una zona desértica con fuertes dilataciones por diferencia térmica.

Los tipos de suelo en la pavimentación: formación y composición terrestre.

El planeta Tierra es el tercero del sistema solar en cuanto a distancia a su estrella principal el Sol.

Su formación a lo largo de millones de años ha evolucionado a nivel físico y químico.

En el sistema solar primigenio los materiales formados por rocas y asteroides que llegaban por impacto se fueron distribuyendo por la superficie terrestre.

Aquellos impactos se produjeron unas temperaturas muy altas de manera que todo el planeta estaba fundido. En ese proceso los diferentes tipos de materiales se mezclaron y después agruparon por características similares.

A lo largo de millones años los materiales que lo componen se distribuyeron por densidad.

De este modo desde el núcleo terrestre hasta la superficie se pueden distinguir en la actualidad, de manera diferenciada, varias capas.

La capa más profunda se sitúa en el interior correspondiendo al núcleo.

Se diferencia entre núcleo interno y externo. Los materiales que lo componen o bien están fundidos o se comportan como tal según las ondas sísmicas que lo atraviesan para distintos estudios sobre su estructura.

Su composición química es el hierro y el níquel.

A continuación, hacia la superficie, podemos encontrar primero el manto inferior formado silicatos con sulfuros, óxidos y metales.

Mapa geológico regional que define el tipo de materiales y la existencia de fallas.

Después encontramos el manto superior con pirolitas y peridotitas.

La corteza terrestre.

Por último se encuentran la corteza inferior denominada también como sima o basáltica con un espesor de tan sólo 10 o 15 kilómetros. Su composición química consiste en silicatos magnésicos y rocas basálticas.

Y ya cerca de la superficie terrestre se sitúa la corteza superior o también denominada como sial o granítica con un espeso de unos 40 kilómetros. Su composición química la conforman silicatos alumínicos y cuarzo.

La corteza terrestre es la parte con mayor interés para el aprovechamiento cercano de recursos minerales.

Es debido a que se entiende como la región en donde se producen la mayoría de procesos geológicos, químicos, volcánicos y de cambio.

En la corteza terrestre es posible encontrar una extensa gama de rocas como las magmáticas, metamórficas y las sedimentarias.

Su composición química principal es el oxígeno constituyendo más del 45% del peso y cerca del 95% del volumen.

A continuación le sigue el silicio con más de 27% en peso, el aluminio con un 8% y el hierro con un 5%. En valores de más del 2% le siguen el magnesio, el calcio, el sodio y el potasio.

Los tipos de suelo en la pavimentación: geodinámica y geomorfología.

En el estudio y ejecución de un proyecto de obra se consideran aspectos de geodinámica y geomorfología de la región.

Es necesario realizar un estudio de ingeniería geológica para determinar los espacios más seguros en donde realizar por ejemplo una vía de comunicación.

Cuanto más sólido sea el terreno más tiempo durará aquello que se quiere construir.

Pavimentación de suelos de caliza y margas con fractura de estratigráfica.

Se deben analizar los materiales rocosos de las colinas y montañas cercanas así como las zonas de fractura y falla. También se debe estudiar si es posible que se produzca un deslizamiento de las laderas.

También se analiza cómo de quebradizos son los materiales sobre los que se asienta así como si con el movimiento de miles de vehículos es posible que el terreno ceda.

Hay que considerar todos estos aspectos para garantizar un desarrollo óptimo y una seguridad duradera.

En estos proyectos se parte de estudios geológicos previos en los que se analizó el suelo y se determinó su geomorfología.

A continuación se ampliarán dichos estudios con otras pruebas de campo locales. Es posible emplear instrumental técnico especializado para la realización de sondeos geotécnicos en el terreno y calicatas para averiguar qué tipo de suelo hay.

Para ello se emplean aparatos y equipos de perforación, así como de análisis sísmico para obtener lecturas más precisas sobre fallas y fracturas en el suelo y laderas cercanas.

En el dossier de proyecto debe reflejarse de manera escrupulosa toda esta información que respalde cualquiera de las actuaciones y ejecuciones que se lleven a cabo.

Recursos y materiales en la construcción de viales.

Los tipos de suelo en la pavimentación son de máximo interés en la ejecución de proyectos de carreteras.

Esos tipos de suelo se componen de materiales que están presentes de manera natural en el entorno.

Según su distribución en los distintos continentes es posible encontrar toda clase de rocas. Como se explicaba en el apartado de geodinámica y geología en la naturaleza hay, en tres grupos generales y diferenciados, rocas magmáticas, metamórficas y sedimentarias.

En la geología del terreno es posible que estos grupos de rocas se entremezclen ofreciendo combinaciones a nivel topográfico y de asentamiento muy complejas.

Interpretación geológica del suelo antes de pavimentar viales.

Se puede tratar de un suelo arcilloso, un suelo de pizarra, suelo calizo, suelo volcánico, suelo granítico, suelo arenoso, o bien suelo salino.

Las combinaciones son enormemente variadas y posibles. Así se considerarán sus características químicas y físicas mediante estudios de ingeniería geológica local para la elaboración de perfiles y trazados en el proyecto.

Construcción de carreteras.

Los materiales presentes en los espacios en donde se construye una nueva carretera se emplean con frecuencia en la ejecución de esas mismas obras de construcción.

El empleo de esos materiales sirve por un lado para la creación de la base de asentamiento del vial.

Usando distintas granulometrías estos materiales presentes en la misma zona que se excava terminan por convertirse en el suelo y la base de las mismas carreteras que se construyen.

También se emplean en la creación de las cunetas y vías de desagüe así como para crear caminos de acceso y vías de servicio.

Además es posible que en el proyecto se incluya la creación de viaductos para salvar grandes desniveles como barrancos o pequeños valles. Con frecuencia se crean túneles que atraviesan colinas y montañas para lograr trazados más lineales y rápidos.

Todas estas consideraciones descritas deben analizar con detenimiento y cuidado la información descrita sobre el tipo de terreno y suelo que serán la base sobre la que se asiente todo el proyecto.

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