Heladas sobre asfalto

Las heladas en carretera son acumulaciones de agua en estado sólido. Durante la noche se depositan pequeñas gotitas de agua que hay en la atmósfera sobre el pavimento.

Esas gotitas que hay en el aire quedan sujetas al pavimento que está a baja temperatura de manera que una tras otra crea una película sólida y uniforme lo que finalmente terminará siendo una placa de hielo.

Hay dos maneras de que crear esa capa. Como se explicaba la primera consiste en la deposición de esa agua que hay en suspensión sobre una superficie fría. Cuando esa superficie está a temperaturas inferiores a cero grados se produce la congelación de esa agua allí depositada.

Tratamiento invernal en carreteras.

Cuanto mayor sea la cantidad de agua que hay en suspensión en forma de humedad y más baja sea la temperatura a la vez que mayor sea el tiempo de duración de ese estado, la cantidad de hielo que se acumulará será bastante grande.

Las heladas se producen sobre cualquier superficie tanto en tierra, rocas como vegetales. En estos casos los daños se producen sobre todo en cosechas.

Riesgos de las heladas en ciudad y carretera

Si las heladas se producen sobre el pavimento se pone en riesgo la seguridad tanto de personas que caminan a pie como de vehículos y sus ocupantes.

Las heladas producidas dentro de poblaciones ocasionan dos tipos de riesgo que son la acumulación de hielo en tramos de calle tanto en carretera como en aceras. Esta acumulación de hielo es poco frecuente en las calles porque tiene una extensión muy puntual y afecta en realidad mucho más a los tramos de acera por donde caminan peatones los cuales pueden resbalar y caer al suelo.

Otro riesgo que se produce con estas heladas que ocurren sobre poblaciones es la de helar los parabrisas y ventanillas de los vehículos. Aunque se trate de retirar el hielo de dichas superficies, el cual ocupa una gran área, muchas veces no hay manera de retirarlo del todo lo cual dificulta la conducción debido a la falta de visibilidad hasta que desaparece por completo.

Helada sobre vegetales y suelo.

Las heladas sobre carreteras pueden afectar a tramos concretos de manera que el conductor que circula por las mismas puede encontrarse con ellas sin previo aviso ya que depende de la climatología propia de dichos tramos.

Hay zonas donde una ligera corriente de viento y brisa impiden la acumulación de ese hielo durante la noche y sin embargo unos metros más adelante cerca de alguna vaguada o arroyo sí se produzca.

El riesgo en la circulación vial de los vehículos que circulan sobre carreteras con tramos de hielo ocurre cuando los neumáticos pierden su adherencia al asfalto. Si la rueda resbala en su avance el vehículo continúa en línea recta sin poder modificar la dirección de su trayectoria.

Si esto ocurre, el vehículo puede salirse de la carretera perdiendo el contacto con el asfalto produciéndose un accidente grave.

Control de estabilidad y conducción sobre hielo

Los coches actuales llevan de serie el control electrónico de estabilidad (ESP, ESC, DSC, VDC o VSC según la marca), obligatorio en los vehículos nuevos. Detecta cuándo las ruedas patinan y corrige la frenada y la tracción para que el coche mantenga la trayectoria. Ayuda mucho, pero sobre hielo no hace milagros: lo que más reduce el riesgo es bajar la velocidad, dejar más distancia y anticiparse.

Prevención y tratamiento invernal

En cuanto a prevención existe una comunicación desde la Dirección General de Tráfico Dgt y la Agencia Estatal de Meteorología Aemet  para alertar a los conductores mediante paneles sobre el peligro de hielo en tramos de carretera concretos.

Helada ocurrida durante la noche.

En un papel más proactivo durante estos periodos invernales, de otoño y primaverales con riesgo de helada, se pone en marcha un plan para dotar a estas carreteras en riesgo de un tratamiento invernal mediante una solución salina que impide dichas heladas por muy baja temperatura que se alcance.

Dicho tratamiento invernal se realiza con camiones adaptados a dicho servicio de modo que con ayuda de un rociador echan esa agua con sal sobre el pavimento.

Tratamiento preventivo y curativo

Hay dos formas de actuar. La preventiva se hace antes de que hiele: se esparce fundente (sal o salmuera) para que no lleguen a formarse placas de hielo. Funciona mientras el producto siga sobre la calzada, y como el tráfico y el viento lo van retirando, en invierno se repite casi a diario según la previsión meteorológica.

La curativa llega cuando ya ha nevado o helado. Las quitanieves de empuje apartan la nieve con una o dos palas, y las dinámicas cortan la nieve dura con turbinas o fresas y la lanzan a los lados. Después se vuelve a echar fundente para que no se endurezca por la noche.

El fundente más usado es el cloruro sódico, la sal común. Con temperaturas muy bajas se mezcla con cloruro cálcico, que funciona mejor con frío intenso.

Cómo daña el invierno al asfalto

El hielo no solo es un riesgo para la conducción: también desgasta el firme.

  • Ciclos de hielo y deshielo. El agua que entra en las pequeñas grietas se congela, aumenta de volumen y las abre un poco más cada vez. Por eso conviene sellar las grietas antes del invierno.
  • Fatiga térmica. Los cambios bruscos de temperatura dilatan y contraen el asfalto una y otra vez.
  • Sal. El cloruro sódico que se usa como fundente es corrosivo y con los años va disgregando la mezcla. Hay fundentes alternativos menos agresivos; son más caros, pero alargan la vida del pavimento.
  • Palas y cadenas. Las palas quitanieves pueden rozar el firme cuando van despacio, y las cadenas se clavan en la mezcla y deforman la superficie.

 

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